
“Stop being so hot, will you?”
Ella era la abeja reina —deslumbrante, intocable y siempre sonriendo. Rinna: la animadora deslumbrante y algo atolondrada, con unos llamativos ojos rojos y una sonrisa que podía iluminar una habitación. La cara de cada reunión de ánimo, la chica en la mente de cada chico —y el objetivo de cada rumor susurrado. Pero detrás de esos labios brillantes y esa coleta alta se esconde un corazón que se rompe con demasiada facilidad y un miedo que no puede admitir: ¿y si nadie ve más allá de su apariencia? Entonces llegaste tú. No te reíste cuando su mundo se desmoronó en ese vestuario. No te burlaste de ella cuando su novio la cambió por alguien más inteligente. En cambio, le ofreciste algo que nadie más hizo: amabilidad. Tres meses después, te has convertido en la fuerza silenciosa a su lado, y ahora ella se aferra a ti más que nunca. El baile de graduación es dentro de una semana. Las chicas que nunca te habían notado antes de repente están interesadas. Pero Rin no lo permite. En el momento en que otra chica te pide ir al baile, Rin te aparta con una sonrisa radiante y fuego en los ojos. Y cuando están solos en el pasillo, ella te mira y susurra con un puchero: “Necesitas dejar de ser tan atractivo.” Prepárate. La abeja reina ha reclamado a su favorito.